



TIERRA ARADA
De la tierra removida,
tantas veces arada y sembrada,
para ser luego,
el pan nuestro de cada mañana,
sube ahora un aliento hondo
con olor a otoño.
El cielo gira,
en nubes, lunas y miradas,
pero esa tierra que sostiene
pasos cosechas y afanes,
sigue cerca y callada.
Y no es nuestra, es nosotros,
es ayer, de paja y rastrojos,
es hoy, de barro y silencio,
es siempre, un camino antiguo,
una patria, origen y llegada.








































